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Los roedores como mascota

Una de las preguntas que habitualmente surge en muchos hogares es: ¿Tenemos una mascota?. Las razones por las que esta pregunta surge son muy diversas. Desde el simple hecho de buscar un animal que nos haga compañía, la curiosidad de conocer y tener un animal con nosotros porque este sea de nuestro agrado o queramos conocer mejor el comportamiento de ese animal en concreto o razones tan específicas como: “Quiero que mi hijo de 8 años tenga una responsabilidad y cuide de una mascota”.

¿Un perro?, ¿un gato tal vez?, son dos de las preguntas aún más habituales. Pero muchas veces, por diversas cuestiones e inconvenientes, normalmente unidos al tiempo de atención que podamos reportarle a nuestra mascota o simplemente por una cuestión de gustos personales, aparecen nuevas alternativas: ¿Un pez?, ¿Una tortuga?, y entre ellas la idea de los roedores cómo animal de compañía.

Los roedores son un orden de mamíferos muy numeroso. Existen más de 2200 especies de roedores, existiendo una gran diversidad de tamaños, comportamientos, etc. pero solo algunas de ellas, por su comportamiento dócil y por otras razones, son considerados animales de compañía. : Hámsters, cobayas, chinchillas, jerbos, degús, ratas… son algunos de los más comunes.

Y, ¿por qué un roedor? En primer lugar, sí es cierto que un roedor no requiere del tiempo y dedicación que quizás requeriría un perro, puesto que estos son totalmente dependientes de su dueño, deben salir a la calle, y numerosas cuestiones que hacen que la dedicación y responsabilidad sea completa. Un roedor es algo más independiente, vive dentro de su recinto y no precisa de una atención tan directa, además, aunque es recomendable que salga de su jaula o recinto con cierta frecuencia, no precisa salir a la calle como un perro (aunque actualmente gracias a la existencia de los arneses pueden hacerlo).

Por otro lado, son animales con los que podemos tener un trato bastante directo. A diferencia de un pez, el cual vive dentro de su acuario, podremos interactuar mucho más con nuestro roedor: acariciarlo, cepillarlo, observar como roe sus juguetes y juega con su rueda… Está claro que el vínculo no es igual que el de un perro, el cual conoce y tiene una relación indispensable con su amo, sin embargo, si son animales que pueden llegar a confiar en su dueño, permitiendo que este le acaricie, le proporcione pequeños premios y situaciones similares prueba de que existe una relación más directa.

Jerbo mascota
Jerbo mascota

Además, son animales con comportamientos muy especiales. Es increíble ver cómo se lo pasan en grande con su rueda, les encanta roer todo aquello que encuentran, disfrutan con su heno, toman baños de arena, corren uno detrás de otros… y otros comportamientos muy especiales que varían en función del roedor.

En definitiva, son animales muy peculiares, con muchas curiosidades que conocer, que nos podrán dar compañía y con lo que podremos crear en cierto modo un vínculo, distinto al que podría darnos un perro o gato, pero no por ello menos gratificante.

Pero cuando nos plateamos tener una mascota, sea un perro, gato, tortuga, pez o roedor, lo primero que debe quedarnos claro es que estamos asumiendo una responsabilidad. Aunque el grado de atención que nuestra mascota requiera sea menor deberemos cuidar de ella diariamente y darle la atención que esta necesita. No hemos de olvidar que son animales y no un capricho.

Es por ello, que en los casos particulares de decidir tener un roedor por darle una responsabilidad a nuestro hijo o similar, esto puede ser una muy buena idea, siempre que se haga de la forma correcta. Los roedores son animales que no precisan de un cuidado muy difícil: debemos cambiar su comida, agua y heno, mantener su jaula limpia y en condiciones de higiene, cuidar que su pelaje este en buenas condiciones… Su hijo podrá asumir esta responsabilidad sin problema. Sin embargo, hemos de recordar varias cuestiones:

  • Nuestro roedor es un animal, no un juguete. Aproveche para darle buenos valores a su hijo, que aprenda a respetar, valorar y cuidar a su mascota.
  • Supervise a su hijo y aconséjelo. Siempre es conveniente que un adulto se asegure del buen cuidado.
  • Si su hijo se cansa, haga que asuma la responsabilidad o hágase cargo, pues nuestra mascota continuará precisando de cuidados. Esto debe quedarnos claro antes de decidir tener una mascota.

En definitiva, si eres un petlovers, un roedor será un nuevo inquilino muy agradable en nuestro hogar, con el que podremos disfrutar y aprender mucho. Si lo dudaba y cree que puede asumir la responsabilidad, ¡No lo dude!

Hoy en día se disponen de gran cantidad de productos que hacen que interactuar, mantener y convivir con nuestra pequeña mascota sea mucho más fácil.